Un taller de co-diseño para mejorar el entorno del Tinglado 2, en La Marina de València
10 Dic 2020 /

Un taller de co-diseño para mejorar el entorno del Tinglado 2, en La Marina de València

¿Cómo transformar el espacio que vivimos para hacerlo más inclusivo, emocionante e identitario? ¿Cómo cruzar miradas diversas para encontrar las soluciones más innovadoras y mejorar la vida en nuestras ciudades? En el diseño está la respuesta.

Como muestra, un botón: recientemente participamos en un taller de co-diseño para mejorar el entorno del Tinglado 2,  un espacio de 10.000 m2 que se proyecta como la nueva plaza de La Marina de València. “Hasta ahora hemos estado realizando dinámicas participativas para estudiar el paisaje de La Marina y la configuración futura del entorno del Tinglado 2. Ahora nos acercamos a la escala de detalle. En el workshop trabajamos soluciones de diseño específicas, tratando de resolver elementos singulares como bancos, pavimentaciones, luminarias, objetos escultóricos o elementos de sombra”, apunta Chema Segovia,  coordinador del proyecto de humanización del entorno del Tinglado 2, en referencia a este taller dirigido por los estudios Grupo Aranea y El Fabricante de Espheras y  que ha contado con la colaboración de World Design Capital Valencia 2022 y del proyecto europeo Designscapes.

¿Cómo cruzar miradas diversas para encontrar las soluciones más innovadoras y mejorar la vida en nuestras ciudades?

Talento joven en acción

Del 25 al 28 de noviembre, quince estudiantes y jóvenes profesionales de diseño y arquitectura han afrontado este reto brindando su talento. “Hemos aportado nuestra mirada. Abordamos un proceso creativo a través de una metodología que invita a generar ideas diversas ante a una misma problemática”, explica Rocío Ferrández, graduada en Diseño de Interiores y estudiante de Arquitectura. Tres tutores, tres grandes referentes en sus respectivas disciplinas, han sido los encargados de guiar este cruce de miradas desde tres enfoques distintos.

La artesanía como conexión con la identidad histórica

Miles de manos han tejido redes y construido barcos en el antiguo puerto de València. Con esta visión, la artesanía ha sido la primera forma de conectar con la identidad y tradición del lugar. En el taller dirigido por el artista fallero Manolo García, los participantes han trabajado sobre una topografía para las personas, manipulando el suelo para acercarlo a la ergonomía. Han podido experimentar con la carpintería creativa y, en solo unas horas, han producido un prototipo de escala 1 a 1.

La experimentación artística del lugar

Con la artista Olga Diego, han podido interactuar con el espacio público de una forma nueva. Han construido y se han puesto en la piel de “nubes danzantes” que recorrían La Marina detectando cada mínima barrera arquitectónica. “A partir de esta experiencia sensorial, nace la posibilidad de generar, con pequeñas acciones, una atmósfera sonora y lumínica en la dársena, que aproveche el efecto multiplicador de la lámina de agua y consiga crear un espacio emocionante e inclusivo”, indica Francisco Leiva, miembro del equipo director de La Remor, nombre del proceso de recuperación ciudadana de este entorno marinero.

La visión desde el diseño industrial

Alejandro Benavent, diseñador industrial y director de DXI Magazine, ha dirigido este eje más metodológico, donde se han planteado líneas de acción ante necesidades como la falta de sombras, de espacios verdes o de reducción del tráfico de vehículos, o ante oportunidades, como la de generar espacios a pequeña escala donde estar a gusto cuando se está solo, o de crear escaleras al mar, concebido como un gran lugar de baño. “Buscamos nuevas narrativas relacionadas con la identidad marinera del espacio. Exploramos ideas y materiales, como las posibilidades que ofrece la unión entre elementos flexibles como las velas y las redes y elementos rígidos como los mástiles, y su interacción con el viento”, destaca Pablo Bolumar, diseñador industrial que ha formado parte de este grupo de trabajo.

Cómo se puede aprovechar el diseño estratégico para regenerar el espacio público y hacerlo más cercano a la ciudadanía y más innovador en el ámbito social.

Y la mirada ciudadana…

En la jornada final del taller, los participantes han expuesto sus propuestas y las han debatido con representantes vecinales,  del sector industrial del diseño valenciano y de la administración local y autonómica. Nuevas y esenciales miradas que se suman para establecer en València una ecosistema de innovación de diseño.

Soñar lugares

La Marina de València es un lugar soñado por muchos, un proceso continuo de co-creación urbana. Lo es desde hace cinco años, cuando cambió de timón y de rumbo. Desde entonces, un nuevo plan estratégico está logrando la activación productiva y la recuperación ciudadana de un espacio infrautilizado, transformado hoy en un polo social de innovación y náutica.

“Ante la Comisión Europea, presentamos La Marina de València como caso de éxito para demostrar cómo se puede aprovechar el diseño estratégico para regenerar el espacio público y hacerlo más cercano a la ciudadanía y más innovador en el ámbito social.”, explica Chuan Li,  investigador doctor en el Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de València, único socio español del consorcio que desarrolla el proyecto europeo Designscapes.

El diseño participativo es clave para la reinvención del antiguo puerto de València. Desde el nombre de las calles, hasta la forma y usos de sus edificios y espacios, todo ha estado primero imaginado y reflexionado desde diversas mentes y perspectivas, a través de procesos participativos que han involucrado al vecindario, a las empresas locales, a profesionales, organizaciones e instituciones.

Como es el caso del entorno del recién rehabilitado Tinglado 2.  “No solo hemos recuperado el antiguo edificio modernista, sino que queremos recuperar también las memorias de La Marina y su relación con los Poblados Marítimos”, señala Chema Segovia.  Recordar para crear. Soñar para construir. Y sumar, siempre sumar.

Recordar para crear. Soñar para construir. Y sumar, siempre sumar.

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