La sociedad del bienestar también se diseña
23 Sep 2021 /

La sociedad del bienestar también se diseña

La sociedad del bienestar. Así es como llamamos a ese “place to be” al que tantos esfuerzos dedicamos para conseguir llegar a habitar. Sin embargo, conforme pasan los años, una se pregunta, ¿bienestar para quién?.

Ilse Crawford dice en el documental  «Abstact´´ de Nexflix que pasamos el  87% de nuestras vidas dentro de edificios y que el diseño de estos, afecta a cómo nos sentimos, a cómo nos comportamos y, permítanme el intrusismo, también a cómo crecemos y nos educamos. Porque, al fin y al cabo, nos convertimos en lo que nuestro entorno hace de nosotros.

La Dr Claudia Miller, inmunóloga e investigadora de salud medioambiental en la Escuela de Medicina de la Universidad de Texas, incide con sus proyectos y declaraciones en la necesidad de que los profesionales del diseño adopten en la sociedad un papel de promotores de la salud y del bienestar. “Arquitectos y diseñadores tienen mayor habilidad para mejorar la salud pública que los profesionales médicos”, alega en su libro ‘Chemical Exposures: Low Levels and High Stakes’

 

Con ese objetivo, una de sus estrategias más eficaces es asegurar que todos los espacios ocupados tengan acceso a luz, aire y naturaleza a través de una ventana operable. Y es que, si algo ya deberíamos saber en el mundo del diseño, es que cosas simples pueden conseguir marcar la diferencia en términos de salud, productividad y felicidad. 

Los espacios han de tener en cuenta nuestros cuerpos porque como dice Ilse Crawford:  «We are our bodies´´. Sin embargo, es curioso que, una vez más, es el cuerpo de un hombre varón medio heterosexual y en edad de trabajar el que sigue siendo el punto de referencia en nuestra sociedad. Una sociedad de 7.7 mil millones de personas, en la que, en datos de 2020 del Grupo Banco Mundial, el 25’5% son niños, 9,4% son mayores de 65 años y el 65,1% están en edad de trabajar (entre los 15 y los 64 años). Pero es que, si separamos este último porcentaje por razón de género, llegamos al dato de que solo el 33% de la población mundial son hombres en rango de edad activa. Y digo “solo” porque diseñar el mundo tomando como referencia el 33% de la población, no parece nuestra mejor actuación democrática.

Hay formas de hacer las cosas bien, solo es cuestión de interiorizar un pensamiento de diseño universal a la hora de abordar cualquier problema. A continuación he querido diseccionar cuatro ejemplos de cómo contribuir mediante el diseño al bienestar del hábitat humano.

  1. INTIMIDAD Y COMODIDAD A LA HORA DE DAR A LUZ

En la línea de escuchar al cuerpo buscando humanizar los espacios, encontramos el trabajo de Marta Parra y Ángela Müller, dos arquitectas que tras dar a luz y convertirse en madres, decidieron rediseñar los paritorios. 

Un paritorio no puede ser un escenario. Resulta complicadísimo relajarse para dilatar y finalmente parir encima de un escenario, delante de espectadores desconocidos, con los genitales expuestos.

Ellas sintieron que alguien se había olvidado de cuidar la privacidad y la intimidad en ese momento tan vital. Estaba claro que no eran las primeras mujeres que se sentían así y, si nadie hacía nada, tampoco serían las últimas. 

Parra y Müller, con su arquitectura de maternidades, colaboran con el Ministerio de Sanidad y aplican el Diseño Basado en la Evidencia (EBD) a estas áreas hospitalarias tan humanas. Desde su estudio, trabajan reacondicionando salas de parto de diversos hospitales, adecuándolas a las necesidades de la mujer y alumbrando así entornos acogedores y confortables. 

2. HABITACIÓN DE JUEGOS

De todo el tiempo de nuestras vidas que hemos dicho que permanecemos dentro de edificios y espacios interiores, los niños pasan su mayoría (o deberían pasar) jugando. Sin embargo, los pequeños frecuentemente son tratados como colectivo de segundo grado, encerrados a jugar en cualquier rincón de un mundo adulto que no tiene en cuenta sus particularidades, su entretenimiento o sus capacidades.

Aquí me gustaría presentaros a Alma Siedhoff-Buscher, una alumna de la Bauhaus, cuyos diseños se centraron en el mundo infantil, en el campo del mobiliario y juguetes. Su obra más significativa fue la Casa Modelo (Haus am Horn) 1923, proyecto de la escuela en el que participó diseñando la habitación de juegos.

Alma tenía claro que un niño aprende más rápido y con mejor interiorización de la materia desde la experiencia. Por eso, diseñó el cuarto de niños teniendo muy en cuenta la estimulación de la imaginación infantil para lo que buscó una creatividad funcional de tal forma que las paredes eran lavables y se podían convertir en pizarras y las diferentes piezas del mobiliario como armario, cambiador, cuna, escalerilla o alfombra, eran también elementos de juego

Para Alma, el juego entendido como experimentación era algo beneficioso para el niño y a través de los juguetes y el mobiliario había que permitirle desarrollar su curiosidad y su creatividad. La riqueza del resultado radica precisamente en estar pensado para el niño, desde su perspectiva y a su altura.

3. RESIDENCIAS PARA LA TERCERA EDAD

Las personas mayores se enfrentan a limitaciones físicas y a una sociedad que frecuentemente las margina, empujándolas al aislamiento y a la soledad emocional. Los riesgos para la salud de la soledad han sido cientificamente demostrados, con una clara asociación a la demencia, accidentes cerebrovasculares, depresión, suicidio o muerte prematura por cualquier causa. 

La dimensión del problema la adquirimos con los datos del INE (2020), según los cuales  2.131.400 personas de más de 65 años formaban un hogar unipersonal. Y, de ellas, 1.511.000 (un 70,9%) eran mujeres. La previsión es que esta modalidad aumente en los próximos años, lo que plantea un reto sobre cómo acoger e incorporar a la estructura social a las personas cuando, por edad, dejan de ser productivos para el sistema.

El proyecto danés The Future Sølund, diseñado por TREDJE NATUR y C.F. Møller, pretende aportar una solución al problema con un enfoque basado en el bienestar; levantando un gran e innovador hogar para ancianos que, integrado en la ciudad, permita a los mayores con necesidades de cuidado una nueva oportunidad para vivir e interaccionar con otras generaciones. 

Se trata de un complejo residencial con más de 500 viviendas, con varios diseños en función de las diferentes edades y capacidades; además de tiendas, guarderías, cafeterías, talleres y casi todo el resto de servicios que las personas puedan necesitar en su día a día. Es un área de 37.000 m2, gran parte de los cuales son jardines y zonas verdes que forman un paisaje indispensable en la sensación de bienestar de los futuros residentes (los arquitectos ganaron el concurso del proyecto en 2016, con su compromiso de llevarlo a cabo en los siguientes diez años).

The Future Sølund quiere crear comunidad y generar vida urbana con una premisa clara: que nadie se quede solo. 

No podemos olvidar que la accesibilidad es un derecho fundamental y que la discapacidad se crea cuando una persona con un deterioro se enfrenta a una barrera creada socialmente a su alrededor. 

4. Espacios accesibles

Como ejemplos de lugares pensados con sentido común y con espíritu de integración, hoy os presento los casos de la la cámara de organizaciones de personas con discapacidad de Copenhague y el Enabling Village de Singapur.

La accesibilidad es un derecho fundamental y ningún ciudadano es discapacitado por sí solo, sino que se le priva de capacidades cuando se enfrenta a una barrera creada socialmente a su alrededor.

La Cámara de Organizaciones de Personas con Discapacidad de Copenhague es un proyecto que quería demostrar que un diseño universal adaptado al bienestar de todos no supone un gasto mucho mayor que el de un edificio ordinario. Simplemente, se trata de implementar este diseño desde la base, sin adiciones estigmatizantes. 

La ‘Cámara’ es un edificio de los arquitectos Cubo + Force4 que principalmente aloja oficinas con una accesibilidad perfecta para todos desde el exterior. Para ello, diseñaron un sistema de líneas de color en el suelo que llegan desde la calle y sirven de guías con ligeros cambios táctiles, sin tener relieves ni suponer un obstáculo para perros guía ni bastones de movilidad. 

La sala principal tiene forma de estrella de cuatro brazos a través de los cuales se levantan las cuatro zonas de oficinas que componen el edificio. Esta forma, junto con todo el sistema de diseño basado en los colores, la luz y el sonido, facilita la orientación y la integración de todas las personas. 

A partir de ahí, la importancia de este espacio radica en los detalles: mostrador de recepción a doble altura, que garantiza que los usuarios en silla de ruedas puedan ser atendidos de manera equitativa al nivel de su contacto visual; manillas de puertas hechas con materiales que requieran poca fuerza de operación, pensadas para las personas con artritis; ascensores a los que se entra por una puerta y se sale por la opuesta, de modo que las sillas de ruedas no tengan que maniobrar para girarse en ese espacio tan limitado. 

A destacar también el logro de haber diseñado el primer sistema de evacuación igualitario, con zonas presurizadas y ascensores funcionales que permiten que nadie se quede atrás en caso de incendio. Gracias a esto, pueden evacuar a los 300 empleados (20% de los cuales tienen movilidad reducida) en tan solo 6 minutos. 

 

En la otra punta del mundo aunque con una filosofía compartida, en Singapur, se halla “La Enabling Village”, firmada por WOHA y definida como un espacio comunitario inclusivo. Aquí, además de oficinas, hay áreas dedicadas a la educación, la hostelería, la venta al por menor o al estilo de vida. 

Para WOHA, el diseño universal es el diseño de productos y ambientes que sean accesibles y entendibles por los usuarios, independientemente de su edad, altura, habilidad o discapacidad. Y en su pequeño oasis, han aplicado estos principios con desplazamientos libres de barreras, sustituyendo los escalones por rampas (con una pendiente adecuada), indicadores de suelo táctiles, señalizaciones en braille y un novedoso sistema de bucles o inductores auditivos que permiten que los espacios se sintonicen a los audífonos de las personas con problemas de audición. 

Diseñar espacios inclusivos es lo que hará de nuestra sociedad una sociedad del bienestar real.

Estos casos son solo algo de luz que arrojar sobre todos nosotros, diseñadores de cambio. Tenemos una responsabilidad: la de no privar a ningún ciudadano de oportunidades contribuyendo a la satisfacción de los derechos de todas las personas. Por lo menos en cuanto al diseño del hábitat humano se trata y el resto, bueno… el resto es solo democracia de la de verdad, de la que construye cimientos estructurados en la diversidad.

 

-Sara Antolín

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